Frases de Edmund Burke – El político y filósofo que reflexionó sobre la sociedad y la libertad

Frases De Edmund Burke: Fue político, filósofo, escritor y diputado en la Cámara de los Comunes dentro de los Old Whigs, que en contraposición a los New Whigs fueron adversos a la Revolución francesa, contra la que Burke escribió un libro en 1790. Hoy te mostrare algunas de las mejores frases de Edmund Burke político, filósofo y escritor.


 


Frases De Edmund Burke


 



  • Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.

  • La libertad sin virtud ni sabiduría es el mayor de todos los males.

  • Pueblo que no mira atrás hacia sus antecesores, tampoco mirará hacia su posteridad.

  • Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud.

  • La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones.

  • Bien sabido es que la ambición tanto puede volar como arrastrarse.

  • Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no han sido concedidas a los hombres.

  • Alguien dijo que un rey puede hacer un noble, pero no puede hacer un caballero.

  • Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza.

  • La superstición es la religión de las mentes débiles. 


 


 



  • Qué sombras somos, y qué sombras perseguimos.

  • Nadie puede hipotecar su injusticia como prenda de su fidelidad.

  • Todos debemos obedecer a la gran ley del cambio. Es la más poderosa ley de la naturaleza.

  • Las malas leyes son la peor especie de tiranía.

  • Hay un momento límite en el que la paciencia deja de ser una virtud.

  • La prensa, el cuarto poder.

  • La edad del caballero ha pasado. Le ha sucedido la de los sofistas, los economistas, los calculadores.

  • El que confunde el bien y el mal es un enemigo del bien.

  • Las concesiones del débil son concesiones del miedo.

  • Una guerra jamás deja a una nación en el mismo lugar en que la halló. 





Frases de Edmund Burke: La Sabiduría del Conservadurismo Ilustrado

Edmund Burke (1729-1797) fue un político, filósofo y escritor irlandés, considerado el padre del conservadurismo moderno. Como miembro del Parlamento británico y destacado orador, Burke defendió principios que equilibraban la tradición con la reforma prudente. Su crítica a la Revolución Francesa en "Reflexiones sobre la Revolución en Francia" (1790) estableció los fundamentos del pensamiento conservador, enfatizando la importancia de la continuidad histórica, las instituciones orgánicas y los límites de la razón abstracta en la política.

Las Frases Más Profundas de Edmund Burke y su Significado

Libertad y Responsabilidad

"Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada."
Esta es quizás la frase más célebre de Burke, que encapsula su convicción sobre la responsabilidad activa de los ciudadanos virtuosos. No basta con ser bueno individualmente; la bondad debe traducirse en acción pública para prevenir el avance de la injusticia. Este principio de responsabilidad activa comparte el espíritu de compromiso que mostrarían después líderes como Nelson Mandela en sus luchas por la justicia.

"La libertad sin virtud ni sabiduría es el mayor de todos los males."
Burke advertía contra una concepción simplista de la libertad como mera ausencia de restricciones. Para él, la verdadera libertad requiere madurez moral y sabiduría práctica, sin las cuales degenera en licencia y caos.

"Las malas leyes son la peor especie de tiranía."
El pensador reconocía que la tiranía no solo puede venir de gobernantes arbitrarios, sino también de sistemas legales mal diseñados que oprimen bajo apariencia de legitimidad.

Tradición y Cambio

"Pueblo que no mira atrás hacia sus antecesores, tampoco mirará hacia su posteridad."
Burke enfatizaba la importancia de la continuidad histórica. La conexión con el pasado, argumentaba, es esencial para tener sentido de responsabilidad hacia el futuro, un principio que contrasta con enfoques más rupturistas como los de innovadores como Steve Jobs que priorizaban la disrupción.

"Todos debemos obedecer a la gran ley del cambio. Es la más poderosa ley de la naturaleza."
Contrario a la caricatura del conservador inmóvil, Burke reconocía la inevitabilidad del cambio. Su conservadurismo no era negación del cambio, sino defensa de un cambio orgánico y gradual que preservara lo valioso del pasado.

"La edad del caballero ha pasado. Le ha sucedido la de los sofistas, los economistas, los calculadores."
Burke lamentaba lo que veía como el reemplazo de la virtud caballeresca por el cálculo utilitario, anticipando críticas modernas a la mercantilización de las relaciones humanas.

Virtud y Límites Morales

"Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud."
El pensador establecía límites morales claros a la tolerancia, argumentando que tolerar lo intolerable puede convertirse en complicidad con el mal, una postura que figuras como la Princesa Diana entenderían al enfrentar injusticias.

"El que confunde el bien y el mal es un enemigo del bien."
Burke rechazaba el relativismo moral extremo, sosteniendo que la incapacidad de distinguir entre bien y mal termina favoreciendo al mal al privar al bien de sus defensores.

"La superstición es la religión de las mentes débiles."
Aunque defensor de la religión establecida, Burke distinguía entre fe genuina y superstición, mostrando una postura ilustrada dentro de su conservadurismo.

Política y Sociedad

"La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones."
Burke concebía la sociedad como una empresa colectiva que trasciende generaciones, donde diferentes formas de excelencia humana se complementan y enriquecen mutuamente.

"Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza."
El político identificaba la confianza mutua como fundamento de la acción colectiva efectiva, un principio que aplica tanto a la política como a empresas creativas que requieren colaboración.

"La prensa, el cuarto poder."
Burke acuñó esta famosa descripción de la prensa, reconociendo su papel crucial como contrapeso al poder estatal, mucho antes de que se consolidara la noción moderna de medios de comunicación.

Poder y Justicia

"Bien sabido es que la ambición tanto puede volar como arrastrarse."
Una observación psicológica aguda sobre cómo la ambición puede manifestarse tanto en aspiraciones nobles como en maniobras mezquinas, dependiendo del carácter del ambicioso.

"Las concesiones del débil son concesiones del miedo." Burke distinguía entre la negociación entre iguales y las concesiones hechas por miedo, estas últimas considerándolas moralmente cuestionables y políticamente insostenibles.

"Alguien dijo que un rey puede hacer un noble, pero no puede hacer un caballero."
El pensador reconocía límites al poder real: puede conceder títulos, pero no puede conferir auténtica virtud o carácter noble, cualidades que deben cultivarse individualmente.

Guerra y Transformación Social

"Una guerra jamás deja a una nación en el mismo lugar en que la halló."
Burke entendía la guerra como fuerza transformadora radical que altera irreversiblemente el carácter y las instituciones de una sociedad, una perspectiva que comparten líderes contemporáneos al evaluar impactos sociales.

"Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no han sido concedidas a los hombres."
Con humor y realismo, Burke reconocía las limitaciones prácticas de la política y la naturaleza humana, mostrando escepticismo sobre expectativas utópicas.

Reflexiones Existenciales

"Qué sombras somos, y qué sombras perseguimos."
En uno de sus momentos más filosóficos, Burke reflexionaba sobre la naturaleza efímera de la existencia humana y la vanidad de muchas de nuestras ambiciones, en una línea similar a pensadores clásicos como Aristóteles en sus meditaciones sobre la naturaleza humana.

"Nadie puede hipotecar su injusticia como prenda de su fidelidad."
Una declaración moral sobre la incoherencia de pretender lealtad mientras se cometen injusticias, principio que Burke aplicaba tanto a individuos como a gobiernos.

"Hay un momento límite en el que la paciencia deja de ser una virtud."
Reiterando su rechazo a la pasividad frente a la injusticia, Burke establecía límites temporales a la paciencia, que de virtud puede convertirse en complicidad si se extiende indefinidamente.

El Legado de Edmund Burke

Edmund Burke dejó un legado intelectual que ha influido en el pensamiento conservador durante más de dos siglos. Su defensa de la reforma prudente sobre la revolución radical, su énfasis en la sabiduría acumulada de las tradiciones y su comprensión de la sociedad como contrato entre generaciones pasadas, presentes y futuras continúan siendo relevantes en debates contemporáneos sobre cambio social y preservación institucional.

Lo más notable de Burke fue su capacidad para equilibrar principios aparentemente contradictorios: era simultáneamente un defensor de la tradición y un crítico de la tiranía, un creyente en el cambio gradual y un opositor de la ruptura violenta. Su escepticismo hacia la razón abstracta no derivaba del anti-intelectualismo, sino de una profunda comprensión de la complejidad de la vida social y los límites del conocimiento humano.

En una era de polarizaciones extremas y soluciones simplistas, el pensamiento de Burke nos recuerda la importancia de la prudencia, el respeto por la complejidad y el valor de las instituciones que han demostrado su utilidad a través del tiempo. Su legado perdura como antídoto contra el fanatismo de cualquier signo y como defensa de una política basada en la experiencia concreta más que en la ideología abstracta.

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